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  • 25/07/2013

    TRACTORES: ALTA SINIESTRALIDAD EN…

      Cuando analizamos cualquier tipo de estudio relativo a la siniestralidad en los tractores lo primero que detectamos que en todos los ellos mas del 60% de los siniestros ocasionados por…
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  • 16/04/2013

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  • 21/03/2013

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  • 06/11/2012

      Cinco motivos categóricos: SERVICIO; Trabajamos con las principales compañías del mercado. Con mas de 20 años de experiencia conocemos pormenorizadamente el mercado…
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  • 26/10/2012

    Clase de vehículo: Motocicletas, quads • Hasta 4 años, exento. • De más de 4 años, bienal. Ciclomotores • Hasta 3 años, exento. • De…
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// CRISIS Y FRAUDE EN LOS SEGUROS.

 En esta ya muy larga época de crisis los fraudes a las aseguradoras han aumentado a un ritmo de un 15% anual. Sin darnos cuenta, o sin ser conscientes del verdadero daño que esas prácticas provocan, se trata de un mal que nos perjudica a todos y no sólo a las compañías aseguradoras ya que una parte de la prima que todos pagamos por nuestros seguros se destina al pago de indemnizaciones procedentes del fraude y también a tareas de investigación absolutamente necesarias y comprensibles que realizan las compañías de seguros.

Conviene tomar conciencia no sólo de los daños que a todos nos causan los fraudes sino también de los riesgos que asume quién intenta defraudar a una compañía ya que éstas cuentan con potentes equipos humanos y técnicos de investigación y descubrimiento del fraude. Está muy extendida la falsa creencia de que es fácil engañar a una compañía aseguradora cuando es precisamente todo lo contrario puesto que éstas, además de los medios propios, cuentan con el importante apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la lucha contra el fraude. Igualmente, tomar conciencia de los riesgos del fraude implica conocer que el Código Penal impone penas de entre 6 meses y 4 años de cárcel para las estafas del tipo básico (como las que se cometen contra las compañías aseguradoras) que superen los 300 euros.

En épocas de crisis aumenta la “tentación” por dar un parte fraudulento a una compañía con ánimo de obtener un beneficio. Pudiera ser que efectivamente se ha producido un siniestro de manera accidental, no intencionada, que en absoluto está cubierto en póliza pero se miente en las causas o la forma de producción de dicho siniestro a la hora de declararlo con un claro ánimo fraudulento con el fin de obtener una indemnización a la que por contrato no tiene Derecho; y también pudiera ser que el siniestro se provoque intencionadamente para obtener la correspondiente indemnización de la compañía de seguros correspondiente. En cualquier caso, en época de crisis aumentan el número de personas que desde una errónea sensación de impunidad, ya sea porque se creen más listos que los demás o ya sea porque están desesperadas ante una difícil situación económica, tratan de obtener indemnizaciones de cientos de euros o de miles de euros sin tener Derecho a ello.

No obstante, los primeros conocedores de este aumento del ánimo de defraudar son las propias compañías que, obviamente, son los primeros interesados en atajar dichos comportamientos y por ello se dotan de mecanismos muy fiables de lucha contra el fraude que pasan desapercibidos para quién no conoce el sector asegurador lo que aumenta la sensación de impunidad o de que es “fácil” engañar a una compañía. Curiosamente, y generalizando, en el ámbito asegurador coinciden creencias erróneas acerca del fraude a una compañía que provocan que personas absolutamente honestas en cualquier ámbito de la vida pueda llegar a dar el paso de defraudar a una compañía. Así, a las creencias de que es fácil engañar a una compañía y a la sensación de impunidad se une la creencia de que no es malo engañar a una aseguradora y esta coincidencia de errores unida a los problemas económicos que causa la crisis puede llevarnos en un momento determinado a plantearnos cometer o intentar cometer un fraude a una aseguradora de una manera frívola. Incluso se “riza más el rizo” cuando socialmente se considera que al llevar muchos años seguidos pagando el seguro y no haber dado nunca un parte de siniestro está “legitimado” defraudar a una compañía… Es tanto como decir “yo nunca he cometido un delito y por esa razón voy a cometer uno” con la peligrosidad que subyace en tales planteamientos.

Según Zurich, la mayoría de los fraudes en época de crisis son de escasa cuantía económica si los consideramos aisladamente; así, el 70% de los fraudes detectados en 2010 eran de cuantía inferior a 500 euros y s dónde se concentran la mayoría de los fraudes provocados por el “efecto crisis”. A estos fraudes motivados por la crisis se les une los fraudes cometidos por “profesionales” que son personas o redes organizadas que conocen perfectamente las normas de aseguramiento y que viven del fraude.

Pese a todo ello, y en contra de lo que podríamos intuir, los españoles no somos especialmente tendentes a defraudar a las compañías y así lo apuntan los datos. Por ejemplo, en el caso de Zurich, sólo un 5% del total de los partes que en 2010 se presentaron a Zurich eran fraudulentos siendo ese 5% coincidente con la media del sector. En términos económicos, en todo el sector durante el 2010 se recibieron 118.470 reclamaciones de indemnizaciones fraudulentas que ascendían a 486 millones de euros. En 2011 el aumento previsto era del 15%.

Por ramos, es el ramo de autos el que más sufre el fraude (75% de los casos de fraude del sector en 2010) aunque se observa un cambio de tendencia y los fraudes en los ramos Diversos (Hogar, Comunidades, PYMES, Responsabilidad Civil, Transportes…) está aumentando considerablemente desde el 2011.

Para las compañías, desde hace años, luchar activamente contra el fraude invirtiendo importantes partidas económicas en sus presupuestos es claramente rentable; así, por cada euro invertido en 2010 para luchar contra el fraude se evitaron pagar 52 euros. Es decir, cada año las compañías aseguradoras son más estrictas y cuentan con mejores medios para detectar y demostrar fraudes lo que hace que la “tentación” de defraudar y las erróneas creencias de impunidad, facilidad y comprensión social ante el fraude tengan más dificultades de acabar en “éxito”.

Y esas inversiones de las compañías benefician también, y conviene ser conscientes de ello, a los propios asegurados porque si no se pusiese freno al fraude (proporción 1 euro invertido son 52 euros no pagados indebidamente a un defraudador) el % de la prima del seguro destinado a sufragar las políticas antifraude de las compañías y también destinado al pago de indemnizaciones indebidas sería mucho mayor por lo que el coste del seguro aún sería más caro.

Y así, las líneas de defensa de las compañías no pasa sólo por detectar los fraudes sino que tratan de prevenir el fraude para lo cual sería deseable un mayor aumento de las campañas de publicidad para sensibilizar de lo negativo que supone para las compañías y para los propios asegurados la práctica del fraude. Igualmente, antes de formalizar las pólizas las compañías son cada vez más exigentes en las verificaciones de los riesgos que quieren asegurarse y además aplican medidas disuasorias como las exigencias de medidas anti-robo y anti-incendios que hace más difícil a un defraudador montar el operativo del fraude.

Pablo Bobadilla Citoler.